Exotismo dietico
Noviembre 11, 2007 by superpacmanEl cultivo de salmónidos ha experimentado un gran desarrollo durante los últimos años y se espera que durante la próxima década crezca cerca de un 90% respecto de los actuales niveles. Esto significa una elaboración de 2,2 millones de toneladas de dietas, que implica una necesidad de 860 y 750 mil toneladas de harina y aceite de pescado, respectivamente (ANON, 2000), que conlleva necesariamente a buscar nuevas estrategias de alimentación que permitan optimizar las dietas y el uso de las materias primas. El crecimiento de los peces está asociado al consumo de alimento, condiciones de temperatura y concentración de oxígeno disuelto en el agua (Metailler y col., 1980). Por otro lado, los aminoácidos y ácidos grasos constituyen las fuentes energéticas más importantes de los salmones (Cho y Kaushik, 1990), siendo los carbohidratos de uso limitado (Gillaume, 1991). Por su parte, la síntesis de proteínas y la mantención implican un gasto energético inevitable; por lo que el destino gluconeogénico de los aminoácidos debería ser disminuido (De la Higuera, 1987), destinando, preferentemente, la energía contenida en los aminoácidos a procesos de biosíntesis corporales que potencien la ganancia de peso (Steffens, 1987), y que las necesidades energéticas sean cubiertas significativamente por ácidos grasos y, en alguna medida, por carbohidratos.
El balance de los aminoácidos dietéticamente esenciales, la cantidad de energía ingerida por sobre los requerimientos de mantención, junto a la proporción proteína/lípidos (P/L) en la dieta, son los factores más importantes para la retención de energía (Cho y Kaushik, 1990). Una apropiada proporción de proteína/energía digestible influencia de manera relevante la eficiencia de utilización de la proteína y energía de las dietas (Cho, 1992). Así, al aumentar los niveles de energía de las dietas y disminuir apropiadamente el contenido de proteína, se logra una mayor retención de nitrógeno y energía, lo que favorece el crecimiento (Hillestad y Johnsen, 1994; Morais y col., 2001), disminuyendo, por otra parte, la descarga nitrogenada al medio (Kaushik y Medale, 1994; Arzel y col., 1994). Una elevada ingesta de energía y un inapropiado balance proteína/ energía darían como resultado que una gran proporción de la energía sea retenida como lípidos (Cho y Kaushik, 1990, NRC (1993). La entrega de dietas hiperenergéticas implicaría un menor consumo de alimentos, puesto que los peces, al igual que otros animales, regulan su ingesta por el contenido energético de la dieta (Cho y Kaushik, 1990, Silverstein y col., 1999).
Extracto: * Trabajo financiado por el Proyecto Fondef D 98 I 1069.
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La tolerancia a la lactosa varía de un individuo a otro. Un paciente puede experimentar síntomas tras la ingestión de lactosa como dolor abdominal, cólicos y diarreas, porque si la enzima lactasa está deficiente para hidrolizar la lactosa ingerida, parte de la lactosa queda en la luz intestinal y a través de un efecto osmótico atrae agua hacia la luz intestinal, ocasionando los síntomas antes descritos. La gravedad de los síntomas depende de la cantidad de lactosa ingerida y del nivel de intolerancia a la lactosa (14, 15, 16).
Puede producirse un déficit secundario de lactasa en pacientes con enfermedades agudas o crónicas que lesionan el intestino como el esprue tropical o celiaco, o la Enfermedad de Crohn, o en los que han sido sometidos a intervenciones quirúrgicas gástricas o del intestino delgado (17,18,19).
En los períodos de reposo absoluto del tracto gastrointestinal como durante el uso de nutrición parenteral donde se puede producir atrofia de las microvellosidades del intestino delgado y por tanto, déficit de lactasa, suele lograrse recuperación de estas alteraciones funcionales mediante el inicio gradual de la ingestión dietética durante varias semanas (19).
Se debe proporcionar una dieta adecuada nutricionalmente y reducir los síntomas al mínimo o a un nivel tolerable para el paciente (18, 19).
Se debe establecer el nivel de tolerancia individual añadiendo pequeñas cantidades de alimentos que contengan lactosa, a una dieta sin lactosa. La mayoría de las personas pueden tolerar 5-8 gramos de lactosa en una sola toma, cantidad correspondiente a media taza de leche o equivalente (19).
Generalmente pueden ingerirse pequeñas cantidades de lactosa repartiéndolas en varias tomas a lo largo del día, y se tolera mejor si se acompaña con otros alimentos (20, 21, 22).
El yogurt puede tolerarse mejor que la leche porque la lactasa bacteriana presente en el cultivo del yogur hidroliza la lactosa, además de la hidrólisis que se produce en el tracto intestinal . Se puede ingerir yogurt de soja, que es un alimento proteico de origen vegetal (21, 22, 23, 24).
El cacao y el chocolate con leche pueden resultar mejor tolerados que la leche sola, al aumentar la grasa y el espesor de lo ingerido, aunque existe variabilidad individual (25).
Extracto:
Dra. Miriam Bolet Astoviza.
Especialista de primer grado en Nutrición e Higiene de los Alimentos.
Master en Nutrición en Salud Pública
Profesora Asistente.
Dra. María Matilde Socarrás Suárez
Especialista de primer grado en Nutrición e Higiene de los Alimentos.
Master en Nutrición en Salud Pública
Profesora Asistente.
Dra. Nélida María Cruz Alvarez
Especialista de segundo grado en Administración de Salud
Profesora Auxiliar
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